ODA AL MINISTRO DE ECONOMIA
Yendo hacia las praderas
crucé una heladería,
los sapos me preguntaban
pero yo, yo, ¿qué sabía?
Pegándole a los palotes
miraba yo el alcancía.
¿Habrá muchas monedas?
Qué se yo. ¿Yo qué sabía?
Brillaban las estrellas
del claro mediodía.
La luna preguntaba
pero yo ¿ma qué sabía?
Es un magnánimo hombre
el ministro de economía.
Se rompe de día y de noche
-y bueno, ¿yo qué sabía?
Oyeme mi bienamada
es tu alma de gran osadía;
si nadie escucha tu llanto,
bueno, ¿ma qué culpa tengo?
Hay muchas señoras ilustres
y condes de gran nombradía;
hay muchas famosas princesas
pero yo, ¡yo qué sabía!
Tú me preguntas mujer
cuál es la más bella poesía.
Reía y miraba tus ojos...
¿ma qué demonio sabía?
Corriendo en los albardones
las ratas de la cofradía;
preguntas qué buscan en ellos:
-No sé, che, no moleste.
Estaba escuchando una clase
de la más alta filosofía;
de pronto el profesor truena:
¡Charalambous! -¿Yo? ¿yo qué sabía?
Es muy corto el amor
y muy breve la vida.
Te regalo tres subtes
¿No me das un tranvía?
En el templo me comí
la sacrosanta sandía.
“Has profanado el vudú”.
¿Yo? ¿Y qué sabía?
Es amable y muy cortés
el gran emir de Etiopía.
Me preguntó ¿Abdula ahím?
y yo, pobre, ¿Qué sabía?
.............
¿Por qué invaden los burgundios
¡¿Por qué el rey de Camelot
se ensaña con la satrapía?!
¿Por qué los pueblos del mundo
no tratan de comprenderse
viviendo juntos en paz,
comprensión, y armonía?
¡Elevemos hacia el Sol
nuestras almas arrepentidas,
o caeremos para siempre
lejos de nuestro Mesías!
¿No veis que Satán acecha
por detrás de las cleruquías?
¿Eh? ¿eh?
EL LAGO EN OTOÑO
Como alegres colegiales
las hojas de los árboles
se empapan bajo la lluvia
risueñas y mágicas.
La primera tarde de abril
vuelan silenciosas a posarse
sobre las aguas límpidas
con su caricia seca.
Al nacer las leves ondas
una sutil melodía
de violines de plata
hechiza el espíritu.
La plenitud es total ahora;
las hojas secas bajo los pies crujen
y flotan verdes y pálidas
sobre las aguas heladas.
Desde las altas copas
mil trinos cristalinos
refrescan dulcemente
los oídos del pastor.
A la puesta del sol
en el umbrío lago azul
una feliz melancolía
inunda el bosque.
La noche en este lugar
es calma, y en su seno
los sueños fluyen con suavidad.
La mente descansa y vuela.
RECUERDOS DEL MAR
(Fragmentos)
I
El vagabundo de medianoche
A altas horas de la noche
rugía el micro en la ruta
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
erraba un terror blanco
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
El campo, en la mañana
estaba verde y amarillo.
II
El escondite de Sonia
En una playa desierta
visitada por mil pájaros
llegan despacio las olas
a rodar caracoles raros.
Entre las rocas añosas
el alto espinillo crece
y tras los médanos, al sol
geranios y juncos duermen.
Es un hermoso refugio
contra el vértigo del mar;
insectos de alas de seda
vienen aquí a habitar.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
En escalones de espuma
subía el mar ascendente
al verde, azul azabache
vértigo de la rompiente.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Hasta el fin del horizonte
como fantasmas errantes
montañas de agua pasaban
en procesión incesante.
Frente a la costa se alzaban
azotadas por el viento
y por fin se derrumbaban
como un telón gigantesco.
Cada ola era un enigma
acercándose hacia mí
sobre las aguas marmóreas
en fragoroso desliz.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
las barcas familiares,
candiles en noche calma.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Una tarde de noviembre
en mi triste soledad
por un ignoto camino
me alejé de la ciudad.
. . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . .
El sol bajo de la tarde
sobre los acantilados
daba mil tonalidades
a sus estratos rosados.
Entonces, de las cavernas
surgía su infernal canto
como la lúgubre voz
de un mundo prehumano.
ALTA MAR
a bordo del galeón de su majestad
Felipe II de Castilla, “Isabel
navegando el Mar del Sur en plena tormenta.
¡Arriad las velas! ¡Izad el foque!
¡Vaciad el lastre por la amurada de babor!
¡A estribor!... ¡Hundid el peñol de la verga
hasta el palo de mesana!...
¿Cómo? ¿Qué? ¡Se pincha el alefriz!
¡Las cuerdas de la arboladura se parten como un
bramante!
¡Os debería zurrar, imbéciles!
¡A los remos, a los remos, al ala del pantoque!
Hernando, bergante, dónde vas,
¿No ves esa montaña negra?
¿Y ese abismo, fijaos bien,
que suena como un dique sin fondo?
La templanza no deberá faltaros,
ni modestia con que conduciros.
Recordad la máxima del navegante:
“Per cuadraturam mundi superficiem retornavis”.
¡Confiad en vuestro adelantado
puesto que, como en un vuelo,
os guiaré a través del azur
a buen puerto en Nueva España!
-Gobernado por tan sabio capitán,
nuestro barco avanza raudo con su proa
entre la morsa polar y el pingüino albino.
Vientos fuertes nos persiguen con rugidos,
ya una nívea cortina
cubre de miedo el horizonte sur.
Eso no cuenta. Por la cruz y la corona,
melancólico naufragio en las regiones del olvido,
¡Entre el mar y las tinieblas de lo desconocido!...
SONETO
No siempre estuve lindo
no siempre estuve lindo
no siempre estuve lindo
lo sé.
Mi cara denotaba
la luz que me habla herido
la luz, la luz, la luz
del cielo colorido.
Y cuando saludaba
las caras de vampiro
marchaba por la senda
¡por la que anduvo Cristo!
¡No siempre estuve lindo!
Corred a divulgarlo
al viento marino.
Las moscas del verano.
Los médanos de oro
junto al molino.
TESTAMENTO
Saint -Bertrand de Comminges, 5 de marzo
del Año de Gracia mil ochocientos uno,
siendo las nueve horas con treinta minutos,
presentes mi gato y mi estufa;
Yo, Alberico de Mauleón, de ochenta y ocho años,
en previsión de lo que pudiere ocurrir,
y a fin de que a mis herederos se evite toda molestia,
pongo en orden mis asuntos:
Esta tarde me buscan por casa de Fernando.
-Bebé programado, listo para el despegue
-Un litro de agua brillante para el albañil.
¡Confesión!... ¡Que me corto las venas con un
pomelo!
-Olvidé devolver la escoba de pelo de momia
-Hay una firma falsificada en 1716.
EL CASTILLO ENCANTADO
Un castillo blanco, con tejados rojos
en la cima de la colina;
se llega a él por un sendero tortuoso
y larguísimo, como en los cuentos.
...Es la morada del Príncipe Azul.
También soñó allí, durante mil años
más que su cama de edredón rosa.
Muebles gigantes y anticuados lo decoran
aunque cubiertos de polvo, porque faltan
sus reales habitantes, desde hace tiempo.
Cuando las sombras mágicas pueblan
el crepúsculo, el viejo castillo
cierra sus puertas al paso de los siglos.
FIGURA ECUESTRE DE UN GRANDE DE ESPAÑA
Sobre el fino corcel, de lustrosa estampa
bien plantado posa el Conde-duque,
la diestra en alto con bastón de estoque
ordenando carga contra el vil francés.
Con mano firme sofrena al bruto
encabritado sobre bella colina;
la bota calza justa el estribo, y la espuela
reluce nítida sobre el cuero pardo.
¡Erguido y calmo tal cuadra a un jefe!
El campo funesto de la batalla
tirando al cielo filamentos de humo
Se cubre como un lienzo de gloria,
en tanto murmura en su oído el eco del céfiro:
“¡Sé obedecido, sé justo, sé cruel, sé victorioso!”
Yo vivía en un barrio de Oxford
con relojes, con campanas y con árboles;
por las tardes caminaba a la vera del río
y regresaba cuando sonaba el ángelus.
Mi casa tenía un hogar de roble labrado;
era de estilo georgiano; allí nos reuníamos
en intima tertulia, mecidos por violines,
la sociedad más brillante de la época.
Titilaban las copas a la luz de las velas;
las sombras ponían dulzura en los escotes;
languidecía la charla como un vago perfume.
Los últimos hallazgos científicos causaban
sensación: iris del prisma, galvanismo -también
los senos de Clarisa, palpados bajo la mesa.
VIAJABA POR LOS CAMPOS...
Viajaba por los campos anochecidos
con el último rayo del sol poniente
colmando el vagón de luz granate.
El pasaje, gente humilde, abstraída
O dormida, con viejas gorras de fieltro.
Un rectángulo de claridad oblicua
y móvil ilumina las sienes
a medida que el tren se desplaza
Con rebabas canela -yo recuerdo
una fogata en casa de mi abuelo
que ardía en hermosas llamaradas
Manteniéndome encantado por horas
como una mujer -y el mundo
tras la ventanilla se tornó irreal.
ALOCUCION DE DON QUIJOTE A SANCHO PANZA EN OCASION Y ANTE EL EFECTO DE UN DIA PRIMAVERAL, JUNTO CON
“Aquesta fermosura,
que al Elíseo diese hartura,
no puede ser tocada.
Más bien inmaculada,
cual virgen de los cielos debe venerarse.
Ni aún mirarse,
Como no fuese
con ojos entornados y corteses.
Sancho amigo
En verdad te digo,
mira dónde caminas,
no sea cosa
Deshonres la fermosa
tu alma al fuego eterno condenando.
Siempre y cuando
No veas
lo que Dios prohíbe que se mire
ni atisbe
En ese manantial
en donde el diablo exhibe el mal
con todo el impudor de un fresco culo,
Seguro,
tú serás salvado.
¡Oh conde!
Futuro, a esto ¿Qué respondes?”
-Así fablaba a su escudero
el sin par famoso caballero
Don Quijote de
Y había vencido, sin revancha,
munchos furiosos gigantes,
Tonantes,
feos, bizcos y malvados,
con su invencible brazo.
Mas ora
se hallaba ante la caja de Pandora
difícil enigma renuente a comprenderse
O a verse
por el calibre de Epicuro,
problema, en efecto, muy escuro.
Era la ocasión estrema;
teorema
a resolver por el insigne Sancho
Glorioso, muy ancho
bebiendo vino sobre el viejo rucio.
Y así fabló este tunante:
“Soy tan sólo el ayudante
de Vuesa Santa Merced.
Si por mí fuera, corred,
Refugiaos en el monte
que lo que es yo, aún Caronte
de aquí no me habrá movido.
Llovido
que haya, o soleado,
en este fresco vado,
Meado que haya
o bebido,
tanto lo mismo da.
Tome pues, miseñor don Quijote
el mango por el culote
que yo haré lo que me cuadre”.
“Mal padre
-respondió el manchego altivo-
y sobre todo mal hijo,
¿Qué palabras proferiste?
¿No viste
aún la cara del demonio?
¿Qué coño
quieres que acometa?
Respeta
¡Oh nata fría
de la andante escudería!
En la hierba,
mientras tanto, obrose magno prodigio:
bordoneaban cual mosquitos
Mil abejorros pardos;
dardos
que picaban en las nalgas
En los pechos y en las barbas.
Sangrante
quedó la carne rozagante
Y ebrios y felices
Don Quijote y sus narices.
Sancho y su gordura
Cometieron mil locuras.
Triunfadora,
la fermosa seductora
Montó sobre Rocinante,
quien antes
que avanzar un paso hacia ella ha muerto
-Blanco el ojo, frío el belfo-
sin duda de pavura
¡De pie todavía en su armadura!
DESPEDIDA
Adiós, mundo. Cansado ya de vivir
por una triste confusión irremediablemente
desnudo, renuncio, abdico cual barco
elevado en astillero ante el cielo rosado...
*
¡Incendio de zafiros!
Corred, bomberos, a apagar el fuego.
¡Lluvia de sombreros!
Buenas gentes, aprovisionaos luego.
CANCION DEL MENDIGO
En el camino embarrado
me tiendo, gustoso
calentando mis nalgas
con un mendrugo de sol.
CARTA DE LOS DUENDES A DON JUAN PRESENTANDOLE AL HADA DEL BOSQUE
Señor Don Juan:
¿Visteis devero
doncella más preciosa?
¿Más bella mariposa?
¿Cordel que scintillante suene tan fino?...
¿No es divino
cómo se mueve?
¿Su risa leve?
¿Su porte de reina
sobre un caballo blanco?
¿Y no es precisamente hoy
cuando habréis de lamentar vuestra fama?...
...............................................................................
-¡Oh plumajes de fuego!
Damos cada día nuestra vida
en el escalofrío
de una súbita gota de cristal.
SUEÑO AZUL
Sueña, hermosa ondina, sueña.
-Mil verdes ondas
transparentes, perfumadas
te mecen, flor de lis.
Corre, manso río, corre.
-Que tu llanto solemne
bajo purpúreas rocas
expire, o suba al iris.
Canta, bella noche, canta.
-Al filo de los cielos
danza con las estrellas,
o bajo los pinares roba un matiz.
CANCION DE NOVIEMBRE
Hermano sol, bendícenos
hermana luna, alúmbranos
hermano olmo, absuélvenos
hermana noche, ocúltanos.
Hermano sol, tus átomos dorados
en la delirante primavera
labran las carnes jocundas
perfumadas, tersas, del cuerpo joven.
Hermana luna, tu voz inmaculada
pura como el lirio
rueda en los valles -se viste de azul-
canta en los bosques soñadores.
Hermano olmo, tu fría corteza
borracha de bondad
se raja -platino sangrante-
en tiempo del cielo y las esferas.
Hermana noche, tu manto oscuro
grato a nuestro corazón
transporta suspiros
en la aterciopelada brisa.
Hermano sol, bendícenos
hermana luna, alúmbranos
hermano olmo, absuélvenos
hermana noche, ocúltanos.
ESTANCIAS A DAFNIS
(Basilio y Mevio)
M: Dime, Basilio, puesto que la suerte nos reúne
¿No probamos la sombra invitadora de esta higuera
y, a salvo del brillo que dilata el verdor,
enviamos a Eco el sonoro dulzor del caramillo?
B: Hablaste bien, Mevio; los extremos son pérfidos.
Voy a quitar mis cabritas del sol; éstas, entretanto,
gustan retozar al frescor de los arroyuelos.
M: Ven aquí: ¿No ves aquella gruta donde crece el cítiso?
Allí se han resguardado, sin que las persiga un lobo.
Olvida, pues, tus cuidados.
B: ¿Cómo ha de ser? El río
en la estación florida, envía con más fuerza
sus argentadas aguas en busca del mar.
¿Por qué no puedo yo enviar mi sangre al mar de
Amarilis?
M: Olvida ya tus cuidados.
B: ¿Cómo ha de ser? El
abejorro
vuela de una a otra flor. ¿No he de volar yo de
Amarilis a Alexis?
M: Toma esta caña bendecida por Pan; procura extraer de
ella
una exquisita melodía que acompañe mis versos, o
bien
recita tú y yo responderé según me inspiren las musas.
B: El canto alternado place a Apolo; y puesto que no me
dejáis,
tormentos, intentaré huir de vosotros, y asístame Talía.
M: Y a mí, vosotras, hijas de Zeus y la casta Mnemósine.
B: A Dafnis canto, aquel cuya memoria guarda el fondo
de los bosques.
Ningún nombre es más grato a los dioses desde que
elevó su voz Dafnis.
M: Como el Noto dispersa las golondrinas
y deshace el nido, así tú has partido.
B: No ya vendrás solícito portando tibia leche
de tus amadas cabritas, que llenaban hasta el tope
dos tarros espumosos; ni eres ya aquel buen Dafnis
que solía
sentarse a cantar frente al río, sobre una roca saliente
mientras las plácidas ondas te oían encantadas.
M: ¡Embelesadas, ay, en su huída!
B: ¡Transparentes,
purísimas!
M: Las mañanas de estío amabas pasearte entre los trigos
libre de toda ingrata preocupación
bajo la ternura inmensa del cielo.
¿No irías entonces descalzo por los caminos
que más allá de la aldea llevan a las plantaciones
y los cobertizos abarrotados de espigas de maíz?
Entonces deseabas sentir los aromas y palpar la piel
de los diversos frutos existentes; entonces tu asombro
no tenía límites, y tomando un rubio durazno
lo hacías rodar por la pendiente del estómago
como si fuera nieve cayendo de las cumbres;
o jugoso mordías un pétalo de blanca albahaca
cuyo terciopelo competía en suavidad con tu mejilla,
ella misma sonrosada como un fruto, o bien
imitando una planta dormida bajo la lluvia
ingeniosa de los jardines, permanecías inmóvil
hasta que el tímido caracol perdía el miedo
y lento trepaba tu muslo con su casa a cuestas
dejando tras de sí un fino rastro de saliva.
¡Qué feliz eras entonces, bajo el agua irisada!
¡Cómo refrescaba tu cuerpo, desnudo tras los abetos
y las verdes cenefas que visten el linde del bosque
y escondiéndose a cada instante como el hurón!
B: Los dorados crepúsculos te llamaban los mayores:
“¡Eh, niño, a trabajar!” Veías destacarse
muy lejos, en el puerto, un barco anclado:
a un muelle de madera sujeto con tres hilos
(que eso parecían, aunque eran en verdad
potentes sogas) por donde circulaban diminutos
marineros, doblada la espalda, cargando canastos
del tamaño de una nuez entre tus dedos;
era la vid que llegaba a las ciudades de la montaña,
oscura carga preñada del vino de todo un año.
Ya llegaban mulos subiendo dificultosamente
las escarpadas laderas, entre bosques de olivos
y antiguas piedras, poniendo amarillo el camino;
ya aumentaba el retrete y disminuían las cestas;
ya descendías al fondo junto con otros de tu edad
que habían llegado desde los lindes de Arcadia.
Con los pies exprimíais el negro vino de las uvas
durante días enteros, hasta llenar los toneles de Baco:
todo era entonces tenderse en el mosto y retozar;
todo era saltar y caerse y ponerse otra vez de pie
entre las risas y las cabriolas de los compañeros;
¡No terminaban nunca aquellas fiestas, y llegaban más
y más canastos rebosantes de oscuras vides!...
M: Ahora permaneces solo, yerto entre las sombras.
B: Los días y las noches con su rumor de olas
y su efímera espuma, te son indiferentes.
M: Tus propios compañeros a quienes amabas
pueblan tus sueños como fantasmas desconocidos.
B: ¡Pasaron, todos aquellos! Tuvieron tiempo apenas
para reposar a la sombra de estos robles.
M: Alegres un día, las cigarras enamoradas del verano
dejaron de cantar. Un tenue cefirillo surgido del hueco
milenario de un tronco, vuela por aquí, salta por allá,
siguiendo el camino polvoriento igual a una mariposa
verde,
les ha impuesto silencio. Ellas piensan que, si no
hubiese
un motivo de luto, él no les regañaría, y acatan lo
mandado.
Pliegan sus alas nervadas a lo largo de la frágil espalda
y adhieren a las ramas rugosas como botones
retoñados:
el claro silvano se ha mudado en solemne santuario.
B: Todo en sueño, todo en calma, alrededor tuyo como
un ara.
M: El blando quesillo te aguarda tibio
y el rojo pigargo en la rama posa para ti.
B: Nunca tendrás que lamentarte por la ausencia de la
cesta
cargada de dulces frutos, que nuestra predilección te
ofrece.
M: El árbol débil tras la lluvia y las músicas peñas
murmuran sin cesar el nombre de Dafnis.
B: El aura trémula y vaga y el majestuoso río
expanden en silencio el reflejo de Dafnis.
M: Altos cipreses, altos, bajo el cielo embellecido de luz
como inmensas plumas que ondularan al unísono
escriben en el ocaso la leyenda de Dafnis.
SEMBLANZA DEL GENTILHOMBRE JEAN FRANÇOIS CEVERT (1861-1906)
Negro el frac, negra de humo la galera
del gran salón se escapa.
A su espalda, un viejecito mira como un dios
una rubia grande que no le da ni la hora.
El corredor le recibe con fresco aliento de lavandas.
Todavía no ha salido, y ya recuerda con alivio
las brumas, el encierro feroz de las miradas,
el paso aplastante de los cuerpos casquivanos
En el aire enrarecido por el deseo, los tintineos,
la música embrutecida aunque misteriosamente
coherente,
el perfume de los culos, la seda y otros
artículos de lencería, los reflejos charolados,
Las pieles de gato, el affaire en la barra,
los rostros nauseabundos como máscaras
bajo relámpagos verdes, la pasta roja espesa
y el rimmel asesino chorreando lágrimas negras.
-¡Qué delirio!... Todavía algunos preguntan afuera
si vale la pena entrar. “Sí, jóvenes, entrad,
la flor y nata de París se ha concentrado aquí.
-Estos son los mismos que ayer levantaban polvaredas
Bailando a los saltos en la “Maison de l’ Haute
Campiche”-
entrad, no reparéis en un franco de más o de menos.
La “niña bonita”, la respetable matrona de Saint-
Germain
que mira ante sí como la yegua que arrastra su tílburi,
Todas están aquí, entre frisos de terciopelo leonado.
Qué, ¿No habían de divertirse?... ¡Y claro, pues!
Adentro, entonces, a pasarla bien.”
-Y se va, legislador frustrado, silbando un aire del
Danubio Azul.
DESNUDO FLAMENCO
Ella posa desnuda contra la blanca lluvia de cortinas.
¿Quién congeló su trenza opaca? ¿Quién obstinó su culo?
SIGLO DE LAS LUCES
(Llamado por la ciencia)...Uno entra, en edad tierna
vistiendo por primera vez el uniforme;
en silencio atraviesa el umbral, y aquellos
severos muros resuenan con ecos de antaño.
¡Qué de solemnes pensamientos al subir, entre el
bullicio
de los compañeros, la escalera que lleva al claustro!
¡Cómo late el corazón al reconocerse heredero
de los antiguos próceres! ¡Oh júbilo!
Y luego, al tropezar con el primer óbice,
cuando crees doblegarte ante el desánimo
¿No sientes el sostén bondadoso de tus mayores
Animándote a seguir adelante por el camino del saber?
Anda, pues, no desmayes, que los éxitos todos
"nacen del estudio y disciplina en los años primeros".
CARDINALES
El dos es un número tonto. Se parece al Citrôen.
Tiene aire de vieja con pañuelo y de jovencita
en vestido con volados. Cuando se persiguen
(doscientos veintidós) parece una bandada de cisnes.
(El cero es cielo cerrado: bañera redonda o
gota de sangre donde se precipita la resta
en traje de baño, desde trampolines renglones.
¡Cero es la frontera encantada de los hielos!)
...Y luego vienen por su orden: sesenta y nueve
posturas sexy, las maravillas de la antigüedad,
un moño de musgo; el pródigo en espuma rabiosa
Sifón, bastonero del infinito aritmético; un curda
en equilibrio; dos al revés, o cinto-serpiente; tres
clave mística, cifra perfecta de
¡OH CLAUSTRO...!
¡Oh claustro de San Ignacio!
Recuerdo las horas inermes cuando,
fumándonos la clase, subíamos
la escalera que da a la biblioteca,
desde cuya ventana se ve el patio
del convento.
Y cómo nos atraía,
en las tardes verdes, la soledad
monacal del lugar, con sus
arcadas, su aljibe colonial y
el hábito del padre jesuita
-áspera prenda, amuleto campesino
que remedaba los monjes ausentes-
colgado en la sacristía...
Un último sol exprimía humedades
anaranjadas sobre el descuidado
frontispicio de altas cornisas,
semejante a un barco abandonado...
PENSAMIENTOS DE UN ARBOL
Esos seres cuyos pies con dedos de yemas rosadas
han perdido las raíces, se autoalimentan. Sus vidas
independientes y activas, han de ser preciosísimas...
MEMENTO
(Incluso ahora, mientras escribo, las olas rompen
lúgubremente contra los pilotes, en ese túnel
que miré por un minuto bajo el muelle...)
DESEO ORIENTAL
Quisiera que mi vida entera, (poco sentida,
más fantaseada que vivida) fuera un loto santo
que flota entre las transparencias...
INFANCIA
Ayer.
(columpios de la tarde roja)
Ayer.
(corridas tras los sauces azules)
Ayer.
(charadas en la terraza opalina)
Ayer...
KINGSPORT
Viento dorado.
(sobre tejados antiguos)
Viento dorado.
(hace girar veletas)
Viento dorado.
(llegadas las Pascuas)
Viento dorado...
MAITINES
Música azul.
(desprenden las campanas)
Música azul.
(sobre colinas y valles)
Música azul.
(al nacer la aurora)
Música azul...
IDILIOS
LEONORA
Lloran los cirios, el primer violín
derrite en lágrimas al serafín
Oh! murió Leonora;
la dulce, casta, la gentil Leonora
hermosa y dulce como la aurora
ya entonó el canto del cisne.
¿Por qué en tan tierna edad
la arrebató la muerte?
¿Qué hado funesto
le dictó tal suerte?
Fue quizás que blanca corza
meditando un salto audaz
arrebató a su ama.
Fue quizás que el blando céfiro
viéndola tan bella
la convirtió en estrella...
Pero cometerías las últimas torpezas
tú, amante helado, tunante sin honor
si no reconocieras que tu tierno amor
llevó a la tumba al ángel.
¿Te extrañas? No veo porqué.
Tus burdos besos, tus torpes embelesos
¡hicieron la desgracia de esta joven!
¡oh miseria! ¡Llore el ponto
en mareas de sangre! . . .
Ella, la hermosa, tan dulce y gentil
¡No hallaba su igual entre otras mil!
Y cuando tú, ilustre animal
aunque fingieses porte militar
y todo el resplandor de los brocados,
te acercaste a su cutis de rosa
¡Ella no te necesitaba!...
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tu hermoso cabello, tus ojos de medianoche
Leonora, en la avenida
de plátanos gigantes -gris pálido ante el cielo-
cuando eras todavía prima de la luna.
Nada nos dijimos, era
un vals de delirio entre las brumas
¡Y era un ensueño de los bosques altos,
y era un concierto de dos almas juntas!...
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
...Leonora, ¿Ya nos dejaste?
Responde, di ¿Al cielo volaste?
¡Voy contigo, alma mía,
sí, alma mía, lejos del mundo!
¡Un coro, un peán que calme
el dolor profundo!...
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
-En alas de murciélagos vampiros,
bajo sombras de negro terciopelo
duerme Leonora.
-En un ataúd de ébano
sobre el que la luna llora
duerme el recuerdo de Leonora.
MESTIZO LOVE SONNET
The moonlight overside castling
for your eyes, mylady, blackmore
than the sky: stars of darkness
in the night of dusty memory.
-¡Pero eta mulher faze de tudo!
Eu gosto muito brincar cum você
no maravilhoso jardim lunado
seu corpo preto a meu coracao.
-Then, as a knight riding towards
the far Pavilions, I feel unleased
twilight dims, and evening shade.
-¡O Paraná do diavo! ¡Isto sí
fica bon! ¡Mininha indomável como
o sol fogoso, lá, no Foz do Iguassú!
A
Salerno, octobero 1981.
Lei dissimulavi fredda
melo io la guardo insistente
fermo, ostinato e prudente
turatto di passione estrema.
La porta al naso dispiace
dolce sorridi me doppo
le gente matto videbano
perque non loro capiscono.
Fra Roma e Capri le strade
andiabamo fatti uccelli
y valtzere di Mutrevelli
Per noi non siabano male.
¡La mia passione inmortale!
¿Quale mangosta volete? Scusate.
A TIRSI
Esta tarde iremos sobre prados de grama
que ciñen los caminos de libélulas;
llevarás una corona de agua
con gotas de finos estambres
Robada por mi mano a la corriente.
-Como en tu pelo y tus ojos brillan
los divinos reflejos del río,
así centellea nuestro gozo.
No mucho hablaremos, atentos
al canto del sol en los puentes
y horas de mayo cabe las cotorras.
Luego te irás, quedando yo solo,
y entre las cabañas y las sombras del bosque,
el joven lucero de tu inspiración.
A AMINTA, QUE POR OFRECER UN ANILLO A SU AMANTE, PRESENTÓ CERRADA
Me asustáis, Aminta, con vuestros bellos ojos;
mas tomaros no puedo la mano que tendéis;
pues enjoyada de agujas la ofrecéis
y me es harto peligroso lo que dais.
Con gesto simulado vos cubrís
vilano fino o cactus, lo cual sois
oprobio inconsciente de Antinois
espina deletérea que mentís.
Volved la palma al cielo como veis
hacerlo aquellos quienes venerais
cuando a su ruego presto procedéis
Mas nuevos insolentes atrapáis,
o hacedme un moño, porque no olvidéis
que amable fuisteis, como recordáis.
SULTANA
Cuando sientas deseos de envolverte en el amor
como en torno a una imagen, espirales de humo
La manta que te di extiende bajo tu cuerpo
como un búfalo inmenso, abundante de pelo
Y, si así lo deseas, libera tus sentidos
al aire opresor que te quemará la piel
Con su aliento de fuego, como un amante.
Corre por tus venas la esencia vívida, el
Semen, de mi espíritu ausente por mares
glaciales e ignotos más allá de tu reino.
CONSEJO PARA CABALLEROS ANDANTES
Si llevando en ancas por el bosque una noche
atacan a vuestra dama, dejad que la violen.
Así podréis lavar su honor después
más fácilmente, sin la duda de un castigo
Prematuro y con la ventaja de conocer
la magnitud de la ofensa por la cual debéis
Cobrar desquite (habiendo ella colaborado
en su propia defensa) pues los infames,
Si no rendidos, a lo menos muy fatigados,
no opondrán a la fuerte zurra que les diereis.
CANTA SOLA A AMARILIS
serenata
EN DONDE CELEBRA EL COMIENZO DE
Brilla el sol, mientras yo toco el piano;
en la ventana gira esmaltado el cielo azul.
Muero de gozo si me das la mano;
palpita en tu seno un moño de tul.
Jardín de esmeralda son tus ojos claros
luciendo risueños todo su verdor;
de rojo terciopelo es tu hermosa mantilla
que manos divinas bordaron con primor.
Me place tenerte sentada a mi lado
tus labios sonriendo, perfume de jazmín
que tal me pareces raptada princesa
Cantando una vieja canción para mí.
El día está quieto, la brisa serena
las nubes despuntan el sueño de abril.
VERSOS A SU DAMA DE SUEÑOS, A
¡Ah señora...! Oíd el reclamo
de esta alma que os adora;
rizada a quien la brisa levemente
espuma el cabello impunemente;
sabed que en las tardes doradas
cuando el tilo enlaza la magnolia
y juntos sueñan, ocultos en la umbría
como dos tiernos enamorados,
Vuestro blanco torso delicado
como el cisne quisiera contemplar
desnudo, y para nada tocaros.
Esa perfección de una línea
exquisita mirar solamente
y captar una rara música,
luenga y misteriosa como ondas
dulces de divinos balanceos.
Tomad mi guante -apoyaos en él-
al cuidado de vos encomiendo.
En él podéis fiaros sin temor
pues carne no es -la mía tiembla-
sino amable cuero, y, doncella,
pasear por los senderos últimos;
recompensada con mi devoción
seréis, y más, perpetua, por mi honor.
ESQUELA GALANTE
Te envío seis gramos de poesía, querida,
para que me recuerdes estas Navidades.
Arboles dindones iluminando el jardín...
y el terciopelo nocturno posado en la nieve.
Para cuando crepiten papeles nuevos
y maravillen juguetes brillantes.
Tus labios se abrirán al beso invisible
que aguardas temblando en erubescencias.
Oh, sí. Y luego desmayan tus párpados
y cede tu cuello a una languidez dulce.
Intima blancura de cigüeña en los ojos
Cándidos, hondas sonrisas, néctar de sueños;
impulso divino -ialasl- volando a París.
JACULATORIA A UNA MUY PULIDA OREJA
Carel dorado puso el sol a cincelada curva
en porcelana real de Nápoles blanca. Pliegue
aovado, apenas sonrosado, resbala en venera
suave. Centro rehundido, con interior de "velour".
Lóbulo tierno, carne exquisita perforada
por cruel pinjante (crimen de Cupido mórbido
o don frívolo) basculando su bola de paciencia
donde llamea un rubí, rojo y hialino.
Oración breve y ferviente proferida
a solas puebla con ecos su ámbito grave
y santo, portando mensaje divino. Sombra
marfil, arena y gris se pierde por el cuello.
HECHIZO
Silencio.
(se anillan las aguas)
Silencio.
(se dora la nieve)
Silencio.
(fascinan ojos verdes)
Silencio...
MADRIGAL
En el árido desierto de mi vida
hay una sola rosa: eres tú.
ROMANCE DEL GAUCHO ANSELMO, APODADO "EL MIRLO"
I
Agüita clara que cae
son las coplas del recuerdo
de un gaucho manso, no lerdo
que rememora el pasao
como el mirlo enamorao
que va entonando un requiebro.
Ansí un día, el paisano
que habita la pampa inmensa
sufre una reminiscencia
y ya no puede dudar:
rompe temprano a cantar
añorando la querencia.
Canta los tiempos lejanos
cuando su rancho tenía
y los gurises corrían
por los montes y alamedas
y en tuita la estensión fiera
ni un alambrao había.
Dice de esa brava edá
en que los cardos, cada año
alcanzaban un tamaño
difícil de precisar:
a veces ya, ni pasar
podía un gaucho a caballo.
Había que seguir la huella
porque era muy peligroso
fijensé, tan refaloso
que uno se podía caer:
era cosa de no creer
de peliagudo y rasposo.
Eso los días guenos.
¿Y cuando helaba la escarcha
entrada la mañanita?
Se entumecían las tabas
la nariz como gotero
y era un fogón el aliento.
Otro día la llanura
se empardaba como herrumbre;
daba una gran pesadumbre
y dolía el corazón
tanto negro nubarrón
lejos del techo y la lumbre.
Los recuerdos, son recuerdos
bien lo aclaro a quien me obliga
no me duele la barriga
ni me achico en el chinchón
si acá dentro hay un matón
que se pare y que lo diga.
Dejenmé, no me sujeten
ya mesmo lo voy peliando
no más por ver dende cuándo
la vizcacha es ruiseñor;
ni el trompo rueda mejor
lo que él va a salir rodando.
Pero esperen, no me apuren
porque hay mucho que contar;
endispués he de arreglar
las cuentas que estén pendientes
y otras cuentas diferentes
San Pedro me ha de ajustar.
Todos tenemos pecaos;
quienes mucho y quienes poco;
a veces me pongo loco
y a veces atravesao;
curto el naipe trasnochao
y a la giniebra me aboco.
Con treinta y tres en la mano
canto flor y falta envido;
a cualquiera lo convido
si es que me copa la apuesta
y se la ha de llevar puesta
el que sea comedido.
Yo al Diablo no me le arrugo
eso para que lo sepan;
y aunque no tuve ocasión
de topármelo de frente
jué sólo por accidente
no haberle mojao la oreja.
Si me lo llego a encontrar
de siguro no se escapa;
que se arremangue la capa
y no se haga el remolón.
Grite: "¡Viva
o lo dejo hecho una papa.
A mi juego me llamaron
dende que train la guitarra;
yo canto como cigarra
y como los grillos canto;
mi vida entera es un llanto
pero el dolor no me amarra.
Y atiendan a lo que viene
porque es relación veraz;
al zorzal lo deja atrás
el mirlo con sus primores
de los pájaros cantores
es el que me gusta más.
Silba suave, silba bajito
dende el lejano arbolito
y a la hembra alada la encanta
con su voz el pajarito;
ella vuela a hacer su nido
junto a él, y no se espanta.
II
Con distiguido respeto
me priesento en el fogón;
que es ésta güena ocasión
pa' templar el instrumento
y con la ayuda 'el viento
viá declarar mi canción.
Aquel que tenga pacencia
atienda en lugar de hablar;
oserve con güen mirar
el canto 'e la esperencia
es muy sabio y tiene cencia
el que oye sin molestar.
No interrumpir es decente
muy prudente y bien mirao;
es muy desconsiderao
intercetar a la gente
en el momento inminente
en que la cuerda ha sonao.
Prieste atención el chimango
y el jilguero en el jaulón;
en su nido el lechuzón
y allá en la rama el chingolo
tuitos oigan de igual modo
esta franca confesión.
No esperen coplas alegres
de este gaucho disgraciao
a quien el cielo taimao
ha privao de sus bienes.
Son éstas razones fieles
pa' que se anden con cuidao.
Las penas 'e los crestianos
ni empiezan ni tienen fin:
¡Amalaya si supiera
la taba que han de curtir!
Lo mejor, haganmé caso
es acostarse a dormir.
Porque tampoco es cuestión
(si lo esplico al que me entienda)
de tomar a la tremenda
cualquier pequeña disgracia:
debe en cualquier circunstancia
el hombre mostrar concencia.
Puso Dios tata en el mundo
juez letrao y gaucho rudo;
y aunque éste sea morrudo
es el otro el que dirige.
De ahí el paisano colige
que la ley es un embudo.
Lo aplastan al que está abajo
como huevo de avestruz;
ya el pobre no ve ni luz
y se asfixia enteramente
le digo que mesmamente
no llega a decir ni mus.
La ley es tela de araña
ande caen los bichos grandes;
los chicos pasan de largo
y van a parar al pozo.
La humedá dispués los mata
y les da eterno reposo.
Lo que mata es la humedá
vien me lo dijo mi tía
sobre todo si es de noche
y uno flota en agua fría;
al gaucho lo acaba el juez
con tuita la polecía.
Ya voy llegando, ya estoy
listo a largarles el rollo;
y sin dudar voy al meollo
de tuita esta relación
aunque con antelación
aviso que es un embrollo.
Yo canto al gaucho argentino
se lo digo a quien me escuche:
más vale que desembuche
tuito de una buena vez;
no sea cosa que dispués
me madrugue algún mapuche.
Es el paisano 'e la pampa
un bicho digno de ver:
no parece una mujer
aunque lleva el pelo largo
más bien es sucio, y fierazo
pero se sabe esconder.
Pacencia al gaucho le sobra;
no siempre el tiempo lo mata;
a veces se le abatata
el pie metido en la bota;
no es conejo, ni es mascota
y, sobre todo, no es rata.
Se pasa horas mirando
la tremenda lontananza:
dende lejos ve una lanza
lo mesmo que un cuerno 'e buey;
en tal caso, en güena ley
se ajusta el cinto en la panza.
Pero no piense aparcero
que yo converso de más;
le digo, y ahí nomás
yo relato mi penuria
que es para algunos injuria
y para otros verdá.
Antes me tomo un vinito
para aclarar la garganta;
de solo pensar, me espanta
lo que tengo que decir
es penoso de cumplir
el oficio del que canta.
Ustedes queden alertas
no se distraigan un punto
porque en este contrapunto
el que no marra no acierta
el que no emboca, no yerra
asigún yo lo trasunto.
Vive el gaucho primoroso
con su rancho y su mujer;
es un fenómeno ver
cómo se pasan los días
hasta cualquiera diría
que se casaron ayer.
Matea por la mañana
perfetamente sentao;
el poncho, recién lavao
como si juera paloma
la pucha, qué güeno asoma
ese sombrero ladeao.
iQue tuito eso se pierda
por culpa 'e la conscriciónl
parece una conjuración
difícil resulta creerlo
mejor que pensar, es verlo
si no cambio de opinión.
Yo fui gaucho con hacienda
overa que era un gusto ver;
alazana, cimarrona,
del color que quiera usté,
mas ahura nada me queda
ni pa' fumar un rapé.
¡Malhaya ahijuna gran siete
canejo que lo tiró
la estrella que donde el cielo
me convirtió en resertor!
Más bien jué aquel juez sotreta
que me enroló al batallón.
Dende entonces, pena y pena
con mi suerte se anudó
canejo que lo tiró
con una vida tan fiera
disgracias de todas menas
sólo este gaucho sufrió.
Que porque uno se entretiene
en chupar caña con pisto
ya lo marcan, está listo
y se empieza la junción:
lo mandan al paredón
amarrao como a un Cristo.
Con otros en la voltiada
caí; en una carreta
juntos nos mesturaron
tocándonos codo a codo
chumbiándonos de mal modo
allí nos encajetaron.
A la frontera derecho
y sin demora salimos
tuito lo nuestro perdimos
hacienda, rancho, avíos
a mi china no la vi
ni a mis gurises queridos.
En brazos de otro estarás
prienda que me robaron;
no culpo más que al destino
o a los vientos que soplaron;
solos irán mis pichones
y entuavía no emplumaron.
Tengo tantas afliciones
que no alcanzo a despachar;
se me entreveran los versos
y ya no doy pie con bola
parezco una pirinola
girando, qué jorobar.
La vida en la frontera
como vinagre es amarga
tuitos llevan cara larga
a ninguno se le alegra
como si viese a la suegra
y la miseria lo embarga.
El fortín es pa'l chumbiao
lo que la bombilla al mate;
no te olvides, y acordate
de esta verdá que te aclaro:
no vaya a ser que un pescao
te ma nde "¡firme!" o "calláte".
Ansí no más que amanece
hay que estar en formación
prieparao como un lión
para peliarlo nl indino.
(Ni aunque jueras adivlno
vas a encontrar un jabón.)
Y no te vayas a creer
que es tiro fácil el indio
taimao como el quirquincho
como el avestruz de juerte
todavía tenés suerte
si del malón salís vivo.
Güeno, como les digo,
salvación yo no tenía:
siempre lo mesma rutina
más fulera que un entierro
dos años en ese encierro
me dejaron en la ruina.
Serví en el "Vigilancia"
dispués en el "Tres de Fierro"
más tarde en el "General Pico"
y en el "Cabo Ballesteros"
hasta que al fin reserté
y me escapé de ese infierno.
¡Qué andar haciendo, aparcero
entre esos fieros crestianos!
Me jui nomás por los llanos
al despuntar el lucero
hiciendomé mandadero
y en realidá renegao.
A los toldos jui derecho
pa' refalar la partida,
que un criollo salva Ia vida
entregándose al infiel;
es esto duro de creer
no se ve todos los días.
Ansina jué sin embargo
y el riesgo no me asustó:
"mari-mari, peñí huinca"
me decía algún indino
"peñí pampa, mari-mari "
saludaba siempre yo.
Estos salvajes dormían
con la panza dada güelta;
la mente, medio dispierta
oyendo girar el sol,
colgaos como un farol
ansí pasaban la siesta.
Se apriestaban al malón
untándose grasa e' vaca;
la pampa entera apestaba
con un olor muy fulero
como el zorrino almizclero
cuando abandona la cloaca.
Las cautivas las ataban
donde pastan los matungos;
¡Virgen Santa! las molían
con unos garrotes lungos;
velay -pensaba- trompetas
debieran estar dijuntos.
Ni descanso ni piedá
con las pobres infelices;
cargaban con sus gurises
como un fardo en el disierto
algunos se caían muertos
ya eran sólo bultos grises.
En realidá de verdá
que era bastante miseria;
pensé fugarme por fin
y andaba espiando ocasión
de hacérmeles cimarrón
aunque me vigilasen mil.
De un tal Ñancul me hice amigo
mozo franco y decidor;
güen jinete y trenzador
una luz pa' la boliada;
en esa brava parada
jué más útil que un dotor.
Me consiguió un güen rigólver
y un piquete de cartuchos;
por poco menos que un pucho
un facón de doble filo
igual al que usó Cirilo
pa' despanzurrar a muchos.
Con esto me determino
en Cristo tengo esperanza
mi vida está en la balanza
mas no pienso recular;
y ansí yo elijo la noche
para mandarme mudar.
A una cautiva llevé
me apiadé de su dolor
la pobre de mal en peor
penaba en ese desierto
dende que a su hijito yerto
bajo una cruz lo enterró.
Con sigilo escabullimos
mientras los pampas dormían
en pedo estaba el vigía
y no nos vido salir;
refalamos sin sentir
la maldita toldería.
Montamos como pudimos
en unos fletes prestaos
andábamos acollaraos
sin encontrar el apero
le digo que mesmamente
parecíamos mamaos.
¡Qué noche! ¡Viera, amigazol
Rodamos en una zanja
más honda que remolino
desos que tragan los patos.
La escuridá era tan juerte
que nos tenía asustaos.
A mí me salen las coplas
como liebre 'el pajonal;
A naides temo en el canto
y en la rima no me atajo
pero esa noche ¡Badajol
me encomendé a los santos.
Aunque soy gaucho matrero
presencié fieras batallas
las vide de todas layas
y no le arriendo el recuerdo
lo que es esa noche, amigo
se meaba hasta el más cuerdo.
En eso se apareció un indio
emplumao como tero
por poco me desespero
y dejo caer el barbijo;
si se me escapa, defijo
me mata ese carnicero.
"Malhaya indio sotreta
de la loma del sorete
a la culebra tu geta
mucho veo se parece
mas no ha de durar en su eje
lo que un tiro de escopeta."
Ansí diciendo solté
la carga de mi trabuco
no digo con güena intención
aunque, eso sí, de frente
con el indio soy valiente
lo pelié en Pernambuco.
Al suelo se jué el ladino
pa' nunca más levantarse
que no es cosa de olvidarse
nuestra humana condición.
En cuanto toca el rondón
a Dios hay que encomendarse.
Era el hijo del cacique
que nos quiso ventajiar;
atrás llegaban otros
dando voces como diablos;
alguno se despertó
y nos bombió el asao.
Como avispas coloradas
que les pegan la colmena
con un palo, ansí salieron
corridos los indios;
al potro del pampa salté
llevando de la rienda el mío.
Como galgos ligeritos
galopiaban nuestros pingos,
no nos podían alcanzar;
atrás los fuimos dejando
y sus voces acallando
hasta que al fin los perdimos.
Cinco días caminamos
y al sexto, vide una estancia
después de tan larga errancia
allí dejé a la mujer
terminó su padecer
lo que dimos a Dios gracias.
Yo seguí hasta mi querencia
al cabo de tantos años
de tormentos y de daños
más allá de la frontera;
y solo hallé la tapera
para mi consuelo huraño.
...........................................................
...........................................................
Triste es la vida del gaucho
solitario como cuis;
en la primera ocasión
se lo comen los caranchos
si no se escapa del rancho
y al punto se hace perdiz.
............................................................
Mis hijos y mi mujer
a los vientos dispersaos;
mis arreos y ganao
allá los malvendió el juez;
para acabar de una vez
ni las pilchas me han quedao.
Errante voy por el pago
prieguntando a los paisanos
si han visto mis muchachos;
me han dicho que estaba prieso
el mayor, y que el menor
de pión se había conchabado.
Yo estoy viejo, bien curtido
y medio aindiao por más señas;
inoro si mi mesma sangre
me ha de desconocer;
pero el gaucho... esto es sabido
nació para padecer.
III
Payada con el moreno
"Decime negro ladino
si a tu caletre se alcanza
cuál es el bicho que vuela
y se arrastra con la panza".
Ansina prieguntó Anselmo
y el moreno respondió:
"Con distinguida licencia
viá invocar mi entendimiento
si tengo discernimiento
risponderé con confianza:
el bicho tal es lo oruga
cuando se la echa a patadas".
Enseguida prieguntó el negro:
"El gaucho tiene la pampa
el horizonte el ombú
avena tiene el caballo
bigotes el micifús;
Yo soy sólo un pobre negro
y es muy grande mi inorancia
las cuerdas 'e la vigüela
son mi única instrucción
por eso pido perdón
por mi pregunta tan rancia,
Pero quisiera, aparcero,
si su cencia tiene luz,
que ilustrarme se sirviera
por dónde mea el ñandú".
Habló el negro, y silencio
se hizo en la amplia riunión.
El gaucho Anselmo, apodao "el mirlo",
echó mano a su facón.
"Ah negro, me parecía
que no eras un payador lial:
¿por dónde querés que mee,
si no sabe ni mamar?
Aquel que a mamar no apriende
tampoco puede orinar".
Ansina dijo, y el negro
bien que con honda aflición
reconoció su redota
con hidalguía y valor:
"Veo hermano que usté sabe
los recodos 'e las cencias;
lo digo por esperencia
y no le guardo rencor;
me voy con juerte dolor
a buscar otra querencia."
El gaucho Anselmo, a su vez,
le hizo clara reverencia:
"Andá tranquilo moreno
si en algo puedo servirte
podés nomás demandar
que no voy a sacudirte".
Se dieron la mano y partió;
Anselmo también salió
con sus hijos, a los cuales
diez años hace no vía.
IV
A la vera del arroyo
los muchachos se sentaron
y el padre, con paso tardo
ató el pingo a la sombrita
al caer la tardecita
los parientes se juntaron.
Y ansina habló Anselmo
a sus dos hijos varones:
"La tierra que da la vida
nos sostiene y alimenta;
ella sabe, y no lo cuenta
quién es bueno y quién es malo;
aunque lo caguen a palos
al hombre, que es un primor
para mejor o peor
no progresa, ni escarmienta.
Siempre ha de ser animal
que trisca y que desabrocha
nunca ha de ver la bocha
arrimada en el bochín;
y aunque pruebe muchos tiros
y se jacte de ser ducho
al Diablo no cuesta mucho
desarmarle el balancín.
Por eso, anden con tiento
no es ventaja el apurarse
ni el continuo santiguarse
al gaucho sirve de mucho;
que si está viejo machucho
ya no hay santo que interceda
y si es mozo, no hay vereda
que la siga sin desviarse.
Desviados vamos al hoyo;
desviados nos enamoramos;
todos nacemos desviados
y desviados nos criamos;
ansí no quieran ustedes
ser más derechos que chuza
ni con ojos de lechuza
miren a quienes pecamos.
Que todos somos igual
indios y paisanaje
animalitos de Dios
bajo este cielo de viaje;
ni tenemos equipaje
más que el que Dios nos dio
cuando madre nos parió:
la viveza y el coraje.
Y ansí les digo muchachos
solo tesoro es el pulso;
el hombre, si tiene impulso
vale más que el oro tiene;
pero aunque a veces conviene
engordar la faltriquera
y apostar en la cuadrera
vida y blanca no compulso."
Ansina hablaba Anselmo
y los muchachos lo oían:
sabias palabras caían
en su caletre despierto
como en el seno del huerto
un rociado de semillas
que maduran, y germinan
y perfuman y suspiran.
Lo que tata nos enseña
nunca conviene olvidarse
ni dudar; acomodarse
al modo cuesta muy poco
si uno no es terco ni loco;
y es mejor decir que hablar
mejor ser güeno que sabio:
aprendanló de estos labios.
El gaucho que está cantando
es de ustedes un compadre;
digo, y a quien le cuadre
el consejo que yo doy
óigalo como si dende hoy
suya juese mi palabra
aunque la tierra se abra
siempre retoña la flor.
Aprienda de mí el que guste
y el que no guste, no aprienda
que a todos nos da la rienda
tendida y larga el Criador
pa' que corramos mejor
en esta dura contienda.
Nunca se fíen del mundo
nunca miren la apariencia
sólo: atiendan a la esperiencia
de este gaucho machacoso
aunque resulte latoso
y se me espante la audiencia.
No andés metiendo barullo
no gastés saliva al cuete
hacé las que hace el chajá
que no la va de alcahuete
si encuentra alguna pendencia
ni se encoje ni se mete.
Y que menos se te ocurra
ir a ladrarle al león;
ahorrate del papelón
no retés la suerte ansina
ni el más fuerte se acoquina
lo que el débil se animó.
Solo nací, solo muero;
por nada me desespero;
y si conozco las mañas
del destino, y su saña
yo opongo un pecho animoso
a lo que viene del cielo.
Que no se sabe de cierto
de ánde salen los hijos
y en mi inorancia colijo
que es todo un enorme entuerto;
más vale caerse muerto
que entrar en ese amasijo.
Y no se olviden, muchachos,
del consejo que les dí;
no anden dispués por ahí
llorando por su compadre
ya no tiene quién le ladre
ni quien le preste un jusil.
Ansina le toca al gaucho
en esta pampa ladina:
nace ombú, muere encina
sin que le enciendan candil;
lo mesmo les pasa a mil
¡Jué pucha, suerte indina!
Pero me voy despidiendo
diciéndoles iHasta la vista!
si prolongo endecha lista
ya es mucha conversación
queden con mi bendición
y Dios tata los asista.
Que si fui mal consejero
y mis versos no rimaron
la vigüela me lo enseñe
y los santos me lo amparen;
yo canté como he sentido
para aliviar mis penares.
GOTAS DE MAGIA
CUADROS PORTEÑOS
I
POBRE MORALES
Hace frío en el cuarto, los geranios
arañan el vidrio sacudidos por el viento;
un sol anémico entra por la ventana
calentando apenas los huesos del viejo.
Su fémur, en la estrechez de los muros
es inmenso: osificaciones extravagantes
dan a sus vértebras aspecto de clavijas
y el conjunto se parece a un contrabajo.
Pobre anciano, sique regando tus macetas;
el próximo invierno estarás bajo tierra.
Entonces, yo franquearé la puerta endeble
Haciendo crujir el seco entarimado:
del grifo delgado sacando un chorro débil
con el que a muchos viajes mojar la tierra árida.
II
La claridad desciende sobre el bebedero
desde una estrecha ventana gótica
despertando las vidas del mármol
a la convergencia vertical y armónica
hacia la plenitud radiante de la taza
cuyo borde se transforma en un anillo de luz.
III
CORAZON
Hay un motor V8 toscamente
colgado de un gancho
pendiente de una cadena
en el patio del mecánico
mostrando su entraña
sobre un barril
bajo tres postes.
IV
DIA DE
Viene al paso por avenida Independencia
una tropa engalanada: gauchos de negro,
con sombrero español y chaleco ajustado,
montando oscuros potros enjaezados.
-Han cortado el tránsito para el desfile.
Gracias a ello oigo al pasar frente a mi
el son de los cascos sobre el asfalto
repicando como castañuelas de plata.
V
VIGILIA
......................................................................
...En el almacén duermen seis centavos. ...
......................................................................
(¿Dónde fue a parar el tanque de petróleo?)
VI
LEGADO DE SOLTERONA
Bahut doble "bombé" custodiando intimidades
vences los siglos escueto de guirnaldas
rico en secretos de amor; a tí confío
mis versos como albacea para que los guardes
intactos entre perfume añejo y fotos indiscretas.
VII
Eres una ¿violinista?
¿Persiguen tus dedos sones rosados por las cuerdas
de tripa?
Cuando te veo cargando tu estuche de cuero
repujado
a la salida del conservatorio, pareces médica
de visita.
¡Acúname con tu melodía para que descanse
la fiera!
VIII
La luna hundida en cada falange
sale a medianoche, mientras el propietario
duerme; son diez lunas en los dedos
brillando en la habitación a oscuras;
ah todas las fases del creciente
sucediéndose de uno a otro meñique;
ah los cráteres grises y los mares plateados
dibujando el rostro sidéreo y silente.
Dama de
imperas sobre valles de cutículas.
IX
En esta hora triste, en este barrio feo
¡Qué buenos culos se ven en la verdulería!
X
Contra el cielo de oro
al final de la avenida
límpidas las agujas
apuntan a Dios.
EPISTOLAS
XI
A LOS MACABEOS
¿Porqué os matáis así, oh hermanos macabeos?
¿Teméis acaso que os olvide
XII
ANTE UNA RELIQUIA PROCEDENTE DE AVIGNON
De aquel prelado de Francia nacido en el delfinado,
Hijo de reyes, aspirante a Papa
Un par de sandalias secas y una sotana han quedado.
-Se dice que lo fusilaron, en la vieja trapa
La víspera de la coronación y nadie ha protestado.
XIII
A UNA ESCLAVA DEL NILO
Numeroso es tu culo en el desierto ¡Oh virgen!
recostada entre la arena y las estrellas...
XIV
A LOS POBLADORES DE SAN MARINO
Felices vosotros, que vivís
en el reino azul de San Marino.
XV
EN EL SEPELIO DEL REV. PADRE MATHEOS SOFRONAS
¡Entre nubes de incienso
ascienden los aleluyas!
¡Hosanna en las alturas!...
"¡Kirieleison, kirieleison, kirieleison,
dóxa si Jristé o Theós imón
ke eblóguison
tin klironomían su!"
¡El cielo reciba tu alma,
piadoso padre Matheo!...
XVI
A LOS SADUCEOS
¡Cobardes! ¡Necios! ¡Locos! ¡Malvados!
¡Descendientes de la raza simia!
XVII
ELOGIO DE
En el largo canal
se reflejan
el ciruelo
el manzano
el limonero
y otras monstruosidades
indeterminadas.
Inagotable generosidad
del agro:
¿Qué no te debemos?
XVIII
AL DURMIENTE DE EFESO
Duerme, bajo un túmulo de mármol
donde yace la esfinge de mar...
XIX
A SAN BELTRAN
(oración)
Sanctus Bertrandus enim linquet
apud ille cum daemonio
non tantum lacedemonio
sed etiam alicujum mavult
gloriam tibi
patientiam mihi
in nomini sancti, praesternunquam.
XX
A UNA MUJER LLEVANDO UN ANFORA SOBRE
¡Oh beldad del ánfora
torneada en el Vesubio
por gravas lascivas
y viento enamorado!
¡Oh enebro sutil!
¡Oh vaso armónico!
Desde tu perfección bien puedes
darnos a beber el olvido en las ondas.
XXI
A UN CIPRES FRUNCIDISIMO
Necio guardadamas del prado intonso,
triste acobardado viejo ¡Estírate!
XXII
A NAPOLEON BONAPARTE
¡Salud! ¡Suma y esfera de Francia!
¡Emperador apoteótico! ¡Pelotúmetro!
RIMAS
XXIII
Tus ojos son dos rubíes
te amo más que un mendigo
por eso yo te inquiero, mujer:
¿Querés andar conmigo?
XXIV
Te amo con todas mis fuerzas
recorro por ti los valles calchaquís
y a cada quien encuentro le digo
que te quiero.
Y vos, ¿Qué decís?
XXV
Arde fuego en mis entrañas
cuando tu cuerpo felino veo
y unir mi sedienta boca
a tus labios glotones quiero.
Por eso vas a tener que poner el lomo.
XXVI
En el cielo las estrellas
en el campo las espinas
y en el medio de mi pecho
el esternón.
XXVII
EL AMANTE REZONGON
¿Porqué no me querés?
¿Eh?
¿Porqué no me querés?
¿Eh?
Si yo te quiero
¿Eh?
Dale, ¿Porqué, che?
¿Eh, porqué?
Dale, ¿Porqué no me querés?
¿¿Eh??
XXVIII
PAJARO MARINO
Traen vellotas para tí,
pájaro marino.
No te burles de mí
pájaro marino.
¿Quién anda ahí?
pájaro marino.
De colores mil
pájaro marino.
coro
¡Arriba la espuma!
XXIX
ODE POUR
A l' écume de la mer
elle dort.
C' est Roquefort!
O belle chartreuse
au bord de
oú tu fais la geuse
au fond du canon!
O fille charmante
gateau bondissante
prunelle sanglante
au frisson des vols!
Mets ta robe en fraise
fais ton gout á t' aise
si l'on veut me baises
et prends le chiffon!
S' il t' arrive vive
et s' il te plait, dive
achéte une pensive
et merde á De Gaulle!
A l' écume de la mer
elle dort.
C' est Roquefort!
XXX
AQUILES ANIQUILADO
Aquiles aniquila.
-¿Qué aniquila Aquiles?
-Lo que Aquiles aniquiló.
-¡Oh! Si tuviese tantas anquilosidades
como el quelonio alquila
sin duda aniquilaría las iniquidades del
Aquilón.
XXXI
Un espejo ovoide
refleja al androide
-milagro del alcaloide-
sobre una cama romboide.
Sus piernas son la tropoide
su espalda anelitroide
su mente es ya paranoide
su glándula no es tiroide.
¡Oh techo paraboloide
en un castillo fungoide
bajo un cielo elipsoide!
Respeta la sinusoide
y la divina helicoide
del noble espermatozoide.
XXXII
TUMULO
Crisantemo Crisóstomo Cromwell
creció criminalmente: creerías
crítico crisol crinábalo;
crudo crepúsculo acredita.
¿Cromático cronometra cruces
cretino crapuloso Creso?
Creta cribó crasamente
croto crespísimo Cristo.
Croniamantal crac crepitante
crema creó crocantita:
anacrónico Krakatoa crujiente.
Criquet cruzó crustáceo
crispados acres creosota
crespón croado aristócrata.
XXXIII
GLAP
(drama)
El Flako: -¡Ola, pequeño ser! ¿Kó tal? ¿Kómo te va?
Yo: -Estoy armando un chorlito.
......................................................................................
El Flako: -¿Y de kó kolor lo vas a pintar?
Yo: -...marrón y gris.
......................................................................................
El Flako:-¡Chau, ko te garúe finito!
XXXIV
Un miércoles de junio
yo te encontraré, como solía
en la esquina rosada del colegio
bella como un plenilunio.
PROSAS TEMPRANAS
XXXV
(Extraído de las Memorias del Capitán Ejnar Mikkelsen)
Introducción del autor
Debíamos llegar al polo Norte. De le última expedición , ai mando del Capitán Jonas Mikkelsen , se había perdido toda noticia desde el 11 de julio de 1970 ,en que se informaba del fracaso de la misión de encontrar los manuscritos esquimales del siglo II, que contenían informaciones sobre el yeti y el abominable tejón de las nieves. Desde ese día se perdió todo contacto y ya a mediados de Agosto de 1974, se decidió dar por desaparecidos al Capitán Jonas Mikkelsen y sus acompañantes.
Así es que el Instituto Polar de Investigaciones de Gelidolandia (con apoyo instrumental de
Cinco valientes y aguerridos lobos de mar habían de sortear peligros hasta llegar al Polo y rescatar los valiosos manuscritos. Al comando de
Integraban la expedición dos hermanos gemelos: Cap y Tan Mikkelsen, quienes eran tan inidentificables que para llamar a cualquiera de ellos lo más prudente para evitar equivocaciones era invocar ambos nombres, así es que a ambos los apelábamos por igual Capytán Mikkelsen. Completaba el grupo un veterano, Mike Zarlenga, quien en sus muchos años de guerra se había ganado el extraño apodo de "Capitán Mikkelsen", por el que, por supuesto, todos lo llamaban. Con esto quedan presentados nuestros héroes.
Bien, luego de esta introducción, y sin más, paso a transcribir el diario del Capitán Mikkelsen.
Diario del Capitán Mikkelsen
26 de setiembre.
Salimos con gran ánimo de Puerto Motelele. Los vientos nos han sido favorables todo el día. Miramos el futuro con confianza. "Capitán Mikkelsen" colgó una bandera gris en el palo mayor del "Capitán Mikkelsen", que ahora parece un buque mercante libanés. Todos estamos muy contentos y felices.
Del 27 de setiembre al 6 de noviembre.
Seguimos navegando.
7 de noviembre.
Hoy los vientos fueron buenos y no hemos tenido tropiezos de ningún tipo por lo que seguimos navegando.
8, 9 y 10 de noviembre.
En estos días sin mayores ulterioridades hemos seguido navegando.
11 de noviembre.
Navegamos también. Por la tarde nos rodearon los hielos y debimos luchar afanosamente sin por ello poder librarnos en toda la noche. Temo que tengamos que abandonar el barco.
12 de noviembre.
En efecto, hoy abandonamos el barco y seguimos víaje en nuestros trineos. Yo iba adelante en mi trineo y luego venían: Capitán Mikkelsen, Cap y Tan Mikkelsen y "Capitán Mikkelsen", en ese orden. Al voltear el último recodo para internarnos en el continente, paramos e hicimos un saludo final al "Capitán Mikkelsen", que dejamos anclado en la bahía hasta nuestra vuelta en primavera. Ahora nos esperaba un crudo invierno.
Anduvimos por dos horas, y cuando íbamos a acampar, un grito me sobresaltó.
-¡Capitán Mikkelsen!- me gritó Capytán Mikkelsen-
(Inconcluso)
XXXVI
¿DESCIENDE EL HOMBRE DEL MONO?
¿¡¡DESCIENDE EL MONO DEL ARBOL?!!!!
Mucho se ha discutido acerca de la famosa teoría de Darwin, y muchos intentaron refutarla. Pero ahora yo, James Anthony Chamberlain, tras muchos años de investigación, he probado la veracidad de esta teoría, y complementado hasta llevarla a la perfección total.
Sí, amigos, no solo comprobé que el hombre desciende del mono, sino que me atrevo a asegurar que el mono desciende del árbol.
¡Ah! Seguramente os habéis maravillado y estaréis ávidos de pruebas. Pues bien, ¿pruebas queréis? Pruebas tendréis.
Abrid los ojos, pues ahí va, para el mundo, la genial demostración gráfica de estas verdades insoslayables.
NOTA DEL EDITOR: En el original sigue un dibujo de un mono saltando al suelo desde una rama, con la leyenda El mono desciende del árbol, y otro dibujo de un hombre cayendo al piso desde los brazos de un mono, con la leyenda El hombre desciende del mono.
Epílogo
Al llegar a esta ansiada conclusión, completamente exhausto abandoné mi laboratorio, donde durante años llevé a cabo mis experimentos. Había trabajado toda la noche y salí rendido pero feliz.
Me encaramé a una roca y vi la salida del sol. La aurora boreal reflejaba las mil tonalidades del alba, y, en ese momento, comprendí todos los fenómenos internos del hombre, y su armonía con los espíritus de la naturaleza; las nubes, en el horizonte, formaban un manto de púrpura que flotaba hasta las estrellas...
XXXVII
LOS DIAS DE MAYO
(evocación)
I
Los acontecimientos se habían precipitado a partir de la noche del 22, cuando los patriotas, reunidos en la jabonería de Vieytes, hacían ostensible su repudio por los acontecimientos de la jornada, avivando la chispa de ia conspiración. ¡Era inadmisible! El obispo Luén, amparado en los derechos del cabildo abierto, había dicho: Mientras haya un español en América debe gobernar. ¡Como si un palurdo pudiese imponer a la distinguida sociedad criolla! La respuesta de Castelli no se hizo esperar: América no pertenece a los españoles, sino a
La sala mayor del Cabildo se colmó por los Vecinos (de los que tenían derecho a votar no faltó ninguno: eran doscientos cincuenta) mientras en recinto aparte se barajaban los nombres ilustres sobre tapete de felpa . El frío empujaba adentro a los curiosos. Los sillones no siendo bastantes a contener el gentío, fueron corridos. El piso estaba tan encerado que era casi imposible permanecer de pie. En medio de una gran expectativa fueron apareciendo de a uno los integrantes de la audiencia, en hábito de hipocresía precedidos por el notario. La nueva junta es proclamada solemnemente: ¡Su presidente es Cisneros! El bochorno no conoce límites: desde su palco elevado el virrey ve un recinto desbordante de cabezas radondas como una caja de frutas: oscuras y lustrosas como manzanas, ásperas como castañas, rugosas como nueces, discutiendo con gestos encontrados y disímiles. Alguien lo conduce fuera sustrayéndolo al caos desatado en una gigantesca asamblea donde nadie se detiene a escuchar razones; imposible de contener, el ímpetu revolucionario gana las calles oscuras perdiéndose bajo las arcadas del Buenos Aires colonial.
Unos persiguen la sombra de los últimos paseantes hasta la orilla del río, otros se miran solos de pronto en una calle mágica, iluminados por un verde farol. La noche los lleva a todos, el silencio, el aroma de la noche. Alguien espía por el visillo la casa de
II
La mañana del 25 amanece lluviosa, con el pueblo entero congregado en
No hay respuesta, las puertas siguen obstinadamente cerradas, guardando celosamente el secreto de las deliberaciones. Finalmente sale un vocero que pregona un bando: oficialmente se declara constituido el primer gobierno patrio. Uno a uno salen los integrantes de
La revolución ha triunfado, el pueblo explota en hurras. Desde el fondo de los tiempos sopla un viento nuevo, trayendo la alada palabra: ¡Libertad...!
XXXVIII
CARTA
Señor Canciller, señor Embajador de la hermana república de Chile, señores diplomáticos, señores:
Se ha requerido mi opinión en la ronda de consultas jurídicas que mantienen las dos naciones respecto de un conflicto limítrofe más que centenario, doy fe, relativo al canal del Beagle.
Mi opinión, luego de maduras reflexiones, ponderando los diversos matices y dificultades que ofrece la cuestión, en resumidas cuentas, es la siguiente. No retiraré esto que voy a decir:
Me cago en el principio bioceánico.
Sin otro particular, les saluda atentamente
Laurent de Gavoty
Cónsul honorario en Buenos Aires
por Saint Kitts-Nevis Anguilla
XXXIX
He aquí mi visión: un parque nocturno con glorietas como nidos de amor donde una joven descalza deja sus huellas: es el Zappeion de Atenas. Por todas partes vuelan hojas muertas, cuyas nervaduras finas como telarañas tensa un borde de oro. Yo he venido a este lugar de ensueños llamado por la luna, pálido caballero vestido de terciopelo negro. Y al tiempo que lejanas campanas daban la medianoche, una escalera de luna se presentó ante mí en el claro del parque. Y yo subí los peldaños cubiertos por hojas de telaraña y oro, cada vez más alto, hasta que desapareció el mundo, y sólo el espacio y las estrellas me rodearon.
Y en el silencio de la noche sólo mi alma cantaba.
Y las hojas caían como los recuerdos...
EXILIOS
XL
MORENO MURIO EN ALTA MAR...
Moreno murió en alta mar
mientras escribía, ajeno
al encenderse las páginas
bajo su pluma de fuego.
XLI
Piano blanco donde faltan muchas teclas:
¿Recuerdas aún tu vieja melodía?
XLII
FAETON O
¡Dios mío! ¿Acaso me creéis un mar o una ballena
para encerrarme como en una prisión?
En mi oscuro arrobamiento, tenderé el vuelo
hacia los picos custodios de esplendores Himalayas...
-Pronto los grajos desgarran mi carne pecadora
alimentada en el vicio por eones de tinieblas:
"He aquí el ánfora estigia que apaga toda sed
¡obedece!" retumba
"¡Oh estulto! Cuando El en edad te ha visto
viril, maravillosamente hizo sonar tu nombre
por toda la tierra ¿Qué más otorgó a Josué?"
-Y desciendo, omnipotente en la luz tantálica
arropado en la niebla de divinos tartamudeos
- ¡Alejado, alejado por siempre del socorro humano!...
XLIII
SAN ARBORIO
(Lamentación)
¡Ay años preso en cárcel vegetal! ¡Ay multitud de espinas! Robinson forzado, es mi carne rayada por mil hilitos rojos la que así sangra. Como un árbol en medio del claro permanezco inmóvil, empapando la tierra. Martirio autoinfligido de permanecer así, día y noche, mientras sube o baja la marea de trinos.
Buscando la soledad llegué hasta aquí un atardecer de verano por un sendero que cerraba detrás mío; debo haber amado este sitio. Hoy el sol es un coágulo blanco en la piel del cielo y un aroma enervante llega desde el lejano mar: lanzas florales alinea la penitenciaría del bosque.
XLIV
PROFECÍA
Oíd la palabra intercluida en mi cuerpo,
que aunque no tengo derecho de llamarme
Profeta, plugo a Dios comunicarme el don huero
de la predicción, y es un espíritu de fuego
quien habla por mi boca: desde el campo
dividido en cuadrantes lunares se derivan
las religiones mayores en perpetuo movimiento:
Romania, España y
terrores!
Calámides, comatosis, un huso de Fúcares
en
Morcego criminal, esputos santos en
Cuando la escritura tallada sobre el vidrio
sea descifrada, Cuatro Reyes ocuparán las
ventanas.
Entonces el que tuvo por padre al Langostino
saldrá del pozo anegado por el Cieno
a devorarlo todo: torres de betún, mástiles,
lagos de sangre desaguando el Paraíso.
Lloro por Capua, Módena, Bolonia,
Trieste, Fígari, Perusa, Bahía Blanca;
nunca se habrá visto mayor desolación.
Cerca de Sales, un pequeño Coadjutor pálido
entrega el paquete que no será devuelto.
Por 52º arderán las nubes un día sereno
el Gran Rabioso habiéndose marchado
volverá otra vez: roncarán las trompetas
anunciando junto con
los furiosos leones coronados;
el Pempotam teatro de batalla
por un Eclipse el Cielo obtenebrado
Marte en Sagitario, Saturno en Aries,
también Mercurio, Venus, Júpiter en Cáncer;
los demás serán esclavos, partirán entonces
con sus tabernáculos hacia Septentrión
donde volverán a fundarse las Tres Sectas
cumplido el Milenario, esto como un oráculo.
LEGIS CANTIO CONTRA INEPTOS
CRITICOS HIJOS DE PUTA
VALETUR.
VERSOS PARA EL CONFESIONARIO
MALAS COSTUMBRES
I
Invaden temprano mi ventana
las negras profundidades del paisaje
húmedas como pan con leche.
De pronto siento un mareo:
el cuarto se ha impregnado
con un fuerte olor a caballo.
Mi mente se nubla de pardos deseos
como un estibador borracho
entre pilas inmensas de fardos de cuero.
-¡Ya recuerdo!.. fue la víspera. La tarde
empezaba a teñir de sombras el bosque opaco.
Por todas partes la gente escapaba
Desapareciendo entre los huecos
para efectuar insípidos mandados.
Una india se me acercó. Vestía una minifalda
Que descubría sus bien torneados muslos.
En esa hora en que todo se confunde
-su pelo oscuro con el cielo- tomó mis manos
Y se amasó con ellas las nalgas,
sin que por eso tuviese que levantarse la falda,
tan corta era. "Cumpague, peñí -me dijo-
amugue amay".
Luego me abrazó y me estampó un chupón
-que así debo llamarlo, pues no fue un beso-
con toda su fuerza sobre mi boca reseca.
Enseguida se fue. La gente pasaba cerca nuestro,
pero ya fuese a causa de la tiniebla creciente
o por lo rápido que fue todo, nadie reparó en
nosotros.
II
Tiempo después supe que había asistido
a un rito milenario, hoy extinguido
con que se saludaban en el crepúsculo
los indios querandíes.
¿A QUIEN LE INTERESA...?
¿A quién le interesa Chopin?
Un hombre que busca melodías
no ha sido todavía inspirado
por las Musas: que no aturda.
Tal, una pareja de amantes
solidarios y dispuestos
ensayan los puntos
que ayudan al placer.
-Pero, querido, esto
no es gracia, no es
delicadeza, apenas
es ausencia de fuego
(La sombra de lo femenino).
¡Refinamiento, tal vez,
irrisorio, para deslumbrar
temperamentos estúpidos!
-Yo adoro el sexo buñuelesco
y la primera provocación,
la excitación súbita y mal
reprimida, el rubor, los
Fallidos intentos
por salvar la dignidad,
los encantos de potranca, el
exhibicionismo escandaloso,
Los cauces insubordinados
por donde desborda
el deseo virgen, la falta
de "savoir faire", la lucha
Cuerpo a cuerpo,
el dominio lento
de los impulsos rivales
sobre un jergón de alpillera,
El triunfo categórico
y la pleitesía rendida
al orgullo afirmado
y seguro, los gemidos de placer,
La presión ofídica,
la asfixia, los extremos
inaceptables de humillación
física, las condiciones
Impuestas, las súplicas,
el regodeo moroso en beneficio
a una situación, las nalgas
amplias y suaves que son un cielo,
La ofrenda de saliva,
el frotamiento insolente,
la ola de dulzura,
la contención culpable,
Las eternidades brumosas
en sensación de meseta,
la inmovilidad de Buda,
la prisión de talones,
El agotamiento, los calambres,
los respiros, la conciencia
perfectamente lúcida,
la seguridad felina,
El antojo imperioso,
la reincidencia , las
veleidades del deseo
satisfechas al instante,
El nuevo objeto,
la sensación virgen,
el perfecto ajustamiento
del cuerpo y el cosmos,
Los saltos frenéticos
sobre la carne escupida
e inerme, el embrutecimiento
creciente, el manejo a voluntad,
El enamoramiento usurpado
y absoluto,la tersura
inconcebible de una piel
embrujada, la huella
Imborrable sobre un alma,
los goces indecibles,
los espasmos irreprimibles,
el olvido inmaculado.
...................................................
...Delectación morosa
y calma en los recuerdos:
¡Tú sí suenas en mis oídos
como divina música!
CANTAR DE LOS CANTARES
Medianoche;
Todo en penumbras; tan solemne y quieto
que se han corrido todas las cortinas,
que se han parado todos los relojes
de la noche.
Todo en siencio; tan perfecto y calmo
que se han callado incluso las esclusas
que se han dormido incluso los amantes
en un coche.
Sale una estrella, y luce tan serena
que se refleja en todos los vitrales
que se dilata en todos los zanjones
como un broche.
Sale mi sueño, y luce tan hermoso
que está más pálido que una princesa
que está más lívido que un hotentote
y es de noche.
Va por la acera, y lleva tanta prisa,
que se han volado todos sus pudores
que se han perdido todos sus abrigos
en la noche.
Va por la calle, y tiene tanto apuro
que no recuerda ya si está desnudo
que no repara ya si está vestido
con derroche.
Coge un atajo, y por él se precipita
que se estremece de perder su ahínco
que desespera de alcanzar su presa
a trasnoche.
Escoge un portal, y en él se parapeta
que está deseoso por saltarle encima
que está impaciente por caerle aleve
sin reproche.
Pasa el fantasma, y se le gana el paso
que no es primero quien rengo camina
que no es segundo quien sano avanza
a la noche.
Pasa el ánima; y se le roba el puesto
que es el momento de admirar las joyas
que es la hora de gozar las magias
medianoche.
APOLTRONAMIENTOS
He amado siempre las poltronas, yo sueño
con vagos tapices floreados de colores desvaídos
mi alma quisiera rodar sobre ellos entre mimos
como por rancios perfumes, las polillas.
Me gusta sobre todo la manera sumisa
en que se curvan los blandos almohadones
bajo mis asentaderas: lección de parábola feliz
para tramas inflexibles. Cuando los viejos arcos
Sus ángulos se comban, cuando el vetusto sofá
cede y se desinfla bajo el peso de la abuela,
crujen los secos maderos con una queja aguda
y es canto de violín para mi espera muda
Que tiembla y se enamora escondida en los rincones.
Los días frescos de verano, cuando el potente
ojo del sol envía un rayo indiscreto en busca
de intimidades por las rendijas oblicuas,
Bailan en el aire livianas motas de polvo.
Entonces sacudo con fuerza a mano abierta
los nobles espaldares, crece la danza aérea
y se torna más frenética; la lluvia de pelusa
Sin fin mientras amaina me siento admirado
a contemplar: en vano buscarías rastros en el piso.
Quisiera vivir siempre, siempre apoltronado
lo mismo que un notario o que un obispo;
Vería ante mí un futuro pleno de serenidades
sucesión de los días junto a mi ventana azul.
-Y en las noches de invierno, a solas, desvelado
palpar terciopelo bajo los dedos, en la oscuridad
cómplice.
FANTASIA HEROICA
¡Ox! Me asaltan sensaciones ferales
y nuevas en mi exofrénico
paroxismo conquistador realmente
no es posible insubordinar Oaxaca
Bajo el fuego de los xazmines
cuyos aromas exóticos marean
con negras visiones del Oxus
Xenofonte farragoso angélico.
Anorexia no tengo, ansias
exultan mis sentidos absueltos
por deleitables excesos
Como el unicornio exaltado
cuando reculaba Xélucha
humillaba la testa para la asfixia.
NORMA DE INCONDUCTA
Un hombre en la vida debe cumplir tres cometidos:
Plagiar un libro.
Violar una mujer.
Matar un perro.
CUERO
Mediodía bochornoso. Claudia se baja ansiosa el jean mostrando su bien formado culo al caballo. Lo encara. Lo toma del cabestro con manos firmes y bajándole la cabeza le mete el hocico entre sus perfumados cachetes de potra. Hay un bufido ronco, un resoplido de resistencia sin éxito entre los muslos increíblemente tersos pero firmes
.......................................................................................................
(Confidencial)
Sr. Jurado de Pedigree:
El día de la exposición rural se vio al padrillo pampeano cansado y sin ánimo, como si lo hubiese montado un jinete cruel hasta agotarlo. Creemos que esto se relaciona con ciertos disturbios en los haras en que se oyeron relinchos y coces en las puertas, según el cuidador.
Robo de animales: El Juzgado en lo Penal Nº 2 de Ayacucho ofrece recompensa de $1000 a quien informe sobre la persona cuya descripción sigue:
Edad: 17 años
Raza: India
Cabello: Rubio
Medidas: 89-60-92
Vestimenta: Anda desnuda, a excepción de un chaleco de ladrón, tanga y lazo
Otras señas: Es analfabeta
.......................................................................................................
Imperdonablemente sobaba el viejo tubo gastado sin fin se estiraba oscura deforme cuadrada rapada monstruosa cabeza negra surgiendo hinchada a través del tramo extensible del prepucio colgante pesado eréctil segmento lerdo más largo que un jeme desenrollándose como manguera ante la turbia mirada inexpresiva del flete con implulsos protomasturbatorios bestialmente ansiosos
.......................................................................................................
LIMBO
Ahí está otra vez el santo varón prosternado
en el Sancta Sanctorum donde nadie entra
semejante a un ángel en un huevo celeste
pidiendo perdón por los pecados del pueblo...
De tanto orar en esa posición sus rodillas
se han endurecido como las de un camello...
AMANTES DE
Plaza Colombia, 5 de la tarde
Bajo los árboles negros,
calor...
Incontables torrecillas
contra el cielo violeta.
Ojos de oro oscuro
en un rostro con pecas,
falda escocesa
viene a mi encuentro:
-Nadie en la iglesia
-dice- podemos entrar.
Mano con mano
desfilamos por las arcadas
Lúgubre y frío
corredor en sombras
ante la vitrificada
pupila de Dios.
Llegamos frente al altar.
-¿Deseas ser mi esposa?
-Más que al invierno la nieve.
¿Y tú mi marido?
-Más que a la noche el rocío.
Un beso sonó
en el ámbito grave
confirmando el pacto.
Ligero el ánimo
-siete años- salimos.
No supe más de ella.
Amiga, a veces pienso...
¿aún tienes mi anillo?
RECUERDOS DE UN MONAGUILLO
El padre Mateo se tomaba el vino
santo en
hasta las heces; acabada la misa
el sacristán marchaba al hipódromo.
Aún me parece sentir el sopor
interminable de los kirieleison
mientras sube la cortina de aire
ondulante desde el pebetero
Haciendo bailar la túnica dorada
de Monseñor, frente al iconostasio.
Oscuros óleos pueblan las arcadas
con asuntos crueles o espías.
Detrás -intervalo sin tregua-
parapetados en recinto prohibido
cruzamos por sobre el altar
un tiroteo de panes bendecidos.
MUJER SIN NOMBRE
I
Una paseante descalza por la calle oscara, el viernes
por la noche. Lo vi desde la ventanilla del colectivo.
Le cabellera sucia de lluvia le caía sobre la frente.
Los pechos turgentes y firmes bajo la blusa anudada
Mostrando la cintura. Un ajustadísimo jean desgarrado
a modo de short, de donde colgaban suaves pelechos de
hilo,
casi reventaba la raya dejando al aire sus perfumados
cachetes de potra, un culo verdaderamente soberbio.
Medias sombrías, sombras de muslos, y la impresión
del peligro rondando en la acera, si por azar
la policía descubre la infracción al edicto.
Una indolencia indecible asomaba con todo en el roce
O caricia de la seda a cada paso. Su caminar provocativo
era lento, deliberado, y en esa cautela de fiera
se adivinaba desbocado un salvajismo a flor de piel.
No he vuelto a sentir la proximidad del pecado
Con la violencia de aquella ocasión. El coche siguió
veloz;
yo apenas la vii sentí un segando sobre mi su turbadora
mirada y volvió a engallirla la gran entraña hedionda.
"Oh niña perdida, muchacha de algún pobre conventillo
Lanzada al fango de la calle ¿A dónde te diriges?
Tus padres debieron morir, y al despertar de nuevo
en la mañana gris no te reconociste, abandonada
en el lecho de algán triste asilo decrépito.
Allí, grupos nostálgicos vagando entre verdes brisas
y ausentes meriendas bajo nubes amarillas llegaran a tas
días;
allí, blancos rostros ajenos te persiguieran cual lobos
congestionados por el odio mamífero a lo nuevo.
¡Los porteros! Antiguos Adanes distraídos y cincuentonas
Evas
madrileñas, enfermas de várices, eternamente baldeando
el desolado patio angosto de parterres mezquinos.
¡Las comidas! Un agua turbia en que nadaban escasos
fideos...
II
¿Qué fue tu vida entonces sino un negro sueño?
¿Cómo huyó el rubor de tus mejillas tempranas
dando paso a una palidez morada? La nieve
de tu frente ¿No se fundió en una amarillez tísica?
Y el temblor de tu ilusión, cortado brutalmente
y tus vagos anhelos muertos... Debiste, sin embargo,
edificarte un mundo, una jaula azul con sus oeéanos,
sus islas encantadas y sus continentes, pompa sutil
Donde encerrar tu inocencia. Desde entonces, nada viste
sino lo que tu carne ganaba en fragancia, nada oíste
sino el canto sáfico de tu hermosura. Pasabas
jugando a descubrir nuevos encantos las horas vacías:
Hondo el hoyuelo bajo el tobillo al estirar tus pies,
lánguida, entre dóciles pliegues de sábanas de holanda;
rezando devota al pie de la cama (contra el piso
contornos preciosos) al rayo de sol que entra por la
persiana
-¡Oh! ¡Un brillo de durazno danza sobre tas rodillas!
El aire de agosto estremece una brizna de alondra
y las nubes cardan la lana de todo un invierno:
sólo tú conservas vivo el verano en tu piel mate.
Firme, pareces la estatua incólume de
-¡Es cargante, cómo esos imbéciles te espían escondidos
y mohosos tras los vanos cual momias en sus nichos
cada vez que sales al patio a soñar despierta!
-¡La clara de sus ojos ya parece un huevo amarillento
y podrido! ¡Sus dedos curtidos por los años son ásperos
como la corteza oscura de los dátiles de Arabia!
-¡Y cómo contrastan con la tersura inconcebible de tu
piel!
-Ellos te bautizaron otra vez con los nombres fervientes
con que de noche invocaban a sus fantasmas recónditos
hasta que sus ecos moldearon el deseo de tu alma
y borraron la memoria de tu antiguo nombre.
Mara, Norma, Isabel, Paula, Judith.., cien otros
talismanes sonoros pronunciados en voz baja
cuyo embrujo te sumía en larga meditación
imponiendo a tus ojos un aura de misterio.
Alma templada en la forja de viejos suplicios,
carne que se redoma en su propio tormento.
Piel de sain, fresca piel, palpada con incredulidad
noches pasadas, por la mano que sólo supo del vellón.
Forman a doble fila los giles en el patio...
Pasas en medio de ellos, subida a tacos altos...
Te miran con ojos de besugo, inmóviles,
babeante la boca abierta, como Tántalo
Impotentes para aplacar la sed que los devora...
Hombres de sal, que no saben de la lluvia
mojando sus labios.., taconeas, y tu falda
arrastra sus almas como un papel.
III
Te atrae el imán de los espejos,
conjura la delicia su agua mágica.
Mujer de Sodoma, toda eres curvas
para aquietar el pájaro prisionero
Que se apura y desespera por cantar
en la tumba complaciente de tu carne.
Prepárate al asalto, no resistas
la impaciencia que te lanza a la calle.
IV
Todo está en sombras... la víctima
acaba de pasar trastabillando... es fácil
enlazar esa silueta vacilante con tus brazos
persuasivos, arrinconarla contra un portal oscuro.
Caen tus ropas.., las manos torpes
no tienen opción, son esclavas de tus nalgas...
te has montado encima del pelele
que te aguanta con dificultad, bufando.
La hiniesta es domada por los fuegos primaverales
que suben por tus piernas hasta la comba del vientre.
Si a la blanca cintura arrollado pende un cíngulo
para marcar la curva tersa de la rotunda cadera
Violenta cabellera se derrama como llama negra
en el éxtasis de la adoración; así comienza la carnada.
Es una lucha desigual, un antiguo cuadro
de matadero: la víbora que devora a su presa.
Se han afirmado las piernas lentas y seguras
sobre el caído, suben los pechos altos como lunas,
no hay salvación: entregarás tu vida
con toda la leche y el último aliento.
V
Qué dirán los que miran la luna
cuando salgas a orar en la terraza
qué cuentos irán a murmurar los serenos
cuando andes a hurtadillas en la noche
El cielo mira con mil ojos de luz
a la desnuda muchacha azul
perdida en las calles, olvidada
de todo cuanto se conoce, hogar,
Familia, amigos -excepto el amor.
Las casas la ven pasar, absorta
como sonámbula que sufre
y busca su lugar entre nosotros.
EL ROBO A VENUS
Venus guarda inquina al héroe que le robó el cíngulo
con que mantiene a los amantes encantados...
EL CONVALESCIENTE
Tranvía verde y largo por el campo
avanza a reglamento entre las vacas
hasta la estación de la frutilla rusa;
madama lo ve serena desde la ventana
mientras plancha en lo alto del mesón
camisas, su cerebro liso como huevo;
y llegan nuevas de la gran ciudad
es el primo que viene por una semana
a sanar los pulmones; para las mozas
de buenos cachetes, guarda al pellizco.
ORACION
Eternamente tocando la lira en una nube
están los santos, aquellos que se fueron;
perpetuamente viviendo en una cúpula
están los pecadores, bebiendo té cargado;
sus pelos caen sobre la taza y los vestidos
negros por un luto abstracto y riguroso;
dramas de las almas que nadie mira
absortos como estamos en ganar dinero
y fornicar tupido; y en cuanto suene la hora
desnudos, nos iremos donde lleve el sino.
EPITAFIO BLASFEMO
El cielo es hermoso, pero yo no lo acepto;
el mar es sereno, pero yo lo niego;
árboles, sombra fresca tendrán, allá ellos.
La rosa perfuma, mas yo estoy resfriado;
el pájaro canta, mas yo no lo escucho;
es tibio tu cuerpo, pero me deja frío.
Dios es inmenso,y a mí qué me importa;
Dios da esperanza, a mí no me toca;
Dios es amor, yo escupo con odio.